Vive y ayuda a vivir - Palabras para vida eterna

DIOS NO SE OLVIDÓ DE TI

Vive y ayuda a vivir

«Solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida». — Albert Einstein

¿Has oído la expresión «vive y deja vivir»? No la creas; es un lema para mentes estrechas.

Vive y ayuda a vivir

Las almas grandes viven según otro lema: «Vive y ayuda a vivir».

Sabiendo como sabemos la diferencia que marcan las relaciones personales en nuestras vidas, no hemos de contentarnos con no ser un obstáculo en el crecimiento de los demás, sino aspirar a ayudarles a crecer.

Una palabra de ánimo, una expresión facial, una palmadita en el hombro, un abrazo de consuelo, un mensaje esperanzador, una visita práctica, una ayuda real, o incluso el simple ofrecimiento de una silla...

¡Hay tantos gestos pequeños que encierran un gran poder para ayudar a vivir!

Jesús lo tenía claro.

Su vida no fue un conjunto de gestos para evitar ser un obstáculo. Su vida fue un gesto tras otro, una palabra tras otra, una acción tras otra, para ayudar a vivir, enseñar a vivir, animar a vivir y acompañar a vivir.

El principio bíblico lo expresa así:

«Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo».

(Romanos 14:7)

Está claro entonces que la vida más elevada es la que se vive para los demás; la que se entrega para ayudar a vivir.

No es un trabalenguas. Es la esencia del cristianismo expresada con palabras sencillas.

Jesús dijo:

«Ama a tu prójimo como a ti mismo y tendrás la vida».

(Lucas 10:28)

Y acto seguido presentó el ejemplo del buen samaritano.

«Esta no era una escena imaginaria, sino un suceso real, conocido exactamente como fue presentado».

(El Deseado de todas las gentes, cap. 54, p. 471)

Lo ocurrido es bien sabido:

Un ejemplo auténtico de compasión; una acción sin vacilación, libre de prejuicios, cuyo único objetivo era ayudar a vivir.

Una desviación del propio camino para invertir tiempo, dinero y energías en el camino de otro; un cuidado tierno y una provisión para el futuro de un simple desconocido.

Sobran las palabras.

«En la historia del buen samaritano, Cristo ilustra la naturaleza de la verdadera religión.

Muestra que esta no consiste en sistemas, credos o ritos, sino en la realización de actos de amor, en hacer el mayor bien a otros, en la bondad genuina».

(El Deseado de todas las gentes, p. 469)

En resumidas cuentas:

La verdadera religión consiste en ayudar a vivir.

«Ninguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo».

(Romanos 14:7)


Tomado de: «Ante todo, cristiana»
Mónica Díaz - 3 de Enero