Pero si no... - Palabras para vida eterna

DIOS NO SE OLVIDÓ DE TI

Pero si no...

«He aquí nuestro Dios, a quien servimos, puede liberarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado». Daniel 3:17-18

Todos recordamos la historia de los tres hebreos, de la estatua de oro de Nabucodonosor y del horno de fuego en la provincia de Babilonia.
Pero si no
Es uno de los relatos más conocidos de la Biblia, y todos sabemos que rebosa de significado apocalíptico y que tiene resonancias escatológicas.

La orden, el decreto, era que cuando sonara la orquesta, todos los ciudadanos debían arrodillarse delante de la estatua que el rey había levantado.

El acto era político y sumamente importante. Era una demostración de lealtad al rey, al reino y a sus instituciones.

Por eso «estaban allí todos los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey». Daniel 3:27

No arrodillarse era una señal de rebelión contra el rey, contra el reino y contra sus instituciones, ofensa punible con la muerte en el terrorífico «horno ardiente» que estaba a la vista de todos.

Los tres hebreos no se arrodillaron.

Desde niños sabían que un ser moralmente libre solo puede arrodillarse delante del Creador, que es degradante arrodillarse delante de cualquier obra hecha con manos humanas.

Por lo tanto, los tres hebreos no se arrodillaron.

De toda la historia, la parte más notable es la respuesta que le dieron a la segunda y «generosa» oportunidad que el rey les dio: «Ahora [...] ¿estáis prestos a postraros y adorar la estatua que levanté?» (ver.15).

La respuesta de los tres hebreos es memorable.

Durará por toda la eternidad el recuerdo de ese acto de libertad, de este acto de lealtad a Dios, de ese acto de valor moral y civil.

No existen palabras que logren expresar en su totalidad el significado moral, ético, social, religioso y político del acto de los tres hebreos: «Acerca de esto, no necesitamos responderte».

Luego viene nuestro texto de hoy. En suma, le dijeron al rey:

«Nuestro Dios tiene poder para librarnos de tu mano. De hecho, creemos que lo hará. Pero como es el Señor de nuestras vidas, puede ser que decida no librarnos. Pues aunque no nos libre, debes saber que no adoraremos la estatua que has levantado».

Eso se llama lealtad. Eso es libertad. Eso es conducta cristiana. Así deben ser los cristianos.

Sabemos que pronto habrá otra estatua. Sabemos que pronto habrá otro decreto obligando a la gente a adorar «a la bestia y su imagen».

Y también habrá una amenaza para el que no se arrodille. Si nos toca vivir ese día, debemos ser como los tres hebreos.

Tomado de: «Siempre Gozosos»
Juan O Perla - 12 de Febrero