No te muevas sin una orden divina - Palabras para vida eterna

DIOS NO SE OLVIDÓ DE TI

No te muevas sin una orden divina

Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: «Levántate, toma al niño y a su madre y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño». Mateo 2:19-20

Aunque los días transcurrían, y los meses y los años pasaban, José no adoptó la decisión de moverse de Egipto para regresar a su tierra hasta que recibió la orden divina.
No te muevas sin una orden divina
No quería actuar por cuenta propia, ni de acuerdo a sus apreciaciones o impulsos.

Esperó pacientemente hasta recibir las instrucciones de Dios. Entonces, una noche, nuevamente en un sueño, Dios le ordenó:

«Levántate, toma al niño y a su madre y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño».

El poderoso Herodes había muerto sin alcanzar su objetivo, pero Jesús estaba vivo y otra vez en la tierra de su pueblo para escribir correctamente la historia de la humanidad.

Sí, hubo un momento de adversidad, persecución y peligro de muerte para el niño Dios.

Todos los discípulos de Jesucristo, de todos los tiempos, han vivido su hora de peligro de muerte.

Pero a todos les han llegado las mismas buenas noticias: "Ellos están muertos".

Nerón está muerto, Dioclesiano está muerto, los enemigos de Lutero y de la Reforma están muertos; pero Jesús está vivo.

Durante la época de mayor auge de la filosofía atea de la muerte de Dios, alguien dijo al famoso evangelista Billy Graham: "Dios ha muerto. ¿De quién nos habla usted?".

Ante esto, el famoso evangelista replicó prestamente: "¡Qué raro, si hace cinco minutos estuve conversando con él!".

Los enemigos de Dios y su pueblo mueren, pero Dios está vivo.

Jesús dijo: «He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

El tiempo de la persecución, tarde o temprano, llaga a su final. El niño Dios retornó a la tierra de Israel, llamado por Dios.

José intentó llevar a Jesús a Judea -de donde, según la profecía, vendría el Rey de Israel (Mat. 2:22-23)-, pero una orden divina se lo impidió.

La orden era ir a Nazaret, el lugar más inverosímil para que viviera allí el Hijo de Dios, pues "era una aldea proverbial por su impiedad, aun entre la gente de Galilea" (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 286).

Allí creció Jesús.

José decidió actuar de acuerdo con la dirección divina. No dio un solo paso, no ejecutó ningún plan, a menos que Dios se lo indicara.

Nos ahorraremos muchos dolores y lágrimas si esperamos que Dios nos indique lo que debemos hacer.

No te muevas hoy sin una orden divina.

Tomado de: «Siempre Gozosos»
Juan O Perla - 11 de Febrero