Nuevos motivos para viejos instintos - Palabras para vida eterna

DIOS NO SE OLVIDÓ DE TI

Nuevos motivos para viejos instintos

Entonces él se sentó, llamó a los doce y les dijo:”Si alguno quiere ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos”. Marcos 9:35.

¿Anula el cristianismo los rasgos de la personalidad humana? ¿Hace del intrépido Pedro un cobarde, y el valeroso Juan un miedoso discípulo del amor?
Nuevos motivos para viejos instintos
Entendemos mal el evangelio cuando pensamos que las facultades humanas son sustituidas por el control divino, y que a partir de la conversión pasamos a ser marionetas en las manos de Dios.

No, él no anula nuestra voluntad, sino que, santificada por el Espíritu Santo, la reorienta hacia cosas positivas.

Los instintos continúan allí, sólo que ahora son dirigidos por la voluntad santificada hacia fines más elevados.

En el versículo de hoy Jesús dice: “si alguno quiere ser el primero, será el último de todos”. Hay lugar para los hombres ambiciosos en el reino de Dios.

Jesús no trató de sacar del hombre el deseo de ser grande; simplemente demostró un camino diferente para alcanzar su objetivo: "estar dispuesto a ser siervo de todos".

Dios no quiere hijos conformistas, fracasados, que anden o estén siempre en los últimos lugares.

Desea que sean “grandes” y “primeros”, pero para los que anhelan ser semejantes a Jesús, el tiene un camino diferente.

«El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por todos». (cap. 10:45)

Notamos entonces que Jesús no vino para acabar con la ambición humana, sino para sacar de ella el egoísmo y colocar en su lugar el deseo de una gran entrega para el servicio.

Pablo dice: «Así pues, ya que anheláis los dones espirituales, procurad abundar en aquellos que sirvan para la edificación de la iglesia.». 1 Corintios 14:12(RVR1995)

Según el apóstol, el espíritu de querer tener más y de destacarse de los cristianos auténticos, ya no trae más de sí mismo el virus de la destrucción sino el deseo de la edificación.

El impulso continúa latente, pero su poder egoísta y nocivo no existe más.

Así puede suceder con todos los otros instintos. Hay personas que antes de conocer a Cristo viven concentrando toda su energía en organizar sindicatos, promover huelgas y armar piquetes.

Usan todos los recursos, inclusive la violencia, para conseguir lo que desean. ¿Qué sucede cuando esa persona conoce el evangelio de manera real, auténtica, y no a penas de manera superficial?

El Espíritu Santo santifica su voluntad, sus apetitos y sus instintos.

Ahora, con la voluntad santificada, orienta todas sus fuerzas hacia las cosas que edifican y construyen.

Sus viejos prejuicios desaparecen y, al vivir en Cristo, descubre que aprecia a todos como personas por quienes “Cristo murió”.

¿Ya experimentaste los nuevos motivos que Cristo ofrece?

¿O simplemente estás luchando para terminar con todo lo que hoy consideras equivocado pero que, bajo control de Espíritu Santo, podría ser usado para cosas positivas?

Tomado de: «A Solas Con Jesús»
20 Diciembre - Web - Twitter - Youtube - Facebook