Acertadamente dijo el sabio que:
“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Eclesiastés 3:1
Aprender a esperar no parece cosa sencilla; sin embargo, es necesario aprender a esperar con paciencia y humildad la respuesta de Dios.
Deja tus planes en manos del Todopoderoso y no desesperes en la jornada. A su tiempo la mano de Dios se manifestará en tu vida.
Confía en Él.
Tomado de: «Misionero Virtual»
21 de Octubre, 2021
