«Porque la perseverancia os es necesaria, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque un poquito más y el que ha de venir vendrá y no tardará». Hebreos 10: 36-37
Después de una larga vida esperando la segunda venida de Cristo los cristianos deben ser perseverantes y continuar a la espera.
No es fácil, especialmente para aquellos que han comprometido su vida en la batalla de la fe. No es fácil para aquellos que lo han dado todo por causa del reino de Dios.
No es fácil para aquellos que han dedicado su vida a proclamar la inminencia de la venida del Señor.
Dicen que un día, en la iglesia, Robertito era todo oídos. El pastor estaba hablando de la proximidad de la segunda venida de Jesús, y de la necesidad de hacer sacrificios para «terminar la obra» y apresurar el advenimiento del Señor.
Robertito estaba sumamente impresionado. Después del culto, Robertito se fue corriendo a su casa, tomó su alcancía, sacó todo el dinero, y se lo dio a su mamá.
—Mamá —dijo Robertito con fervor—, quiero que Jesús venga y quiero ayudar a terminar la obra. Toma este dinero y úsalo para Jesús.
Cada noche Robertito oraba seriamente pidiendo que Jesús viniera pronto. Cada mañana corría a la ventana para observar el cielo.
—Creo que va a venir hoy. Sí, hoy, mamá. Decía con muchas esperanzas.
Pasó una semana, más o menos. Jesús no vino. La fe de Robertito fue severamente probada. Una mañana, después de mirar desilusionado por la ventana, corrió hacia su mamá con determinación, y le dijo:
—¡Mamá, mamá! —exclamó—. Jesús no viene. ¡Quiero que me devuelvan mi dinero!
No así, pero en otra forma, podemos ponerle condiciones a Dios. Si no vienes este año, comenzaré a «comer y a beber con los borrachos y a herir a mis hermanos».
La capacidad de esperar contra toda esperanza es una característica del cristiano.
Abraham se esforzó en fe y creyó «contra toda esperanza» que Dios le devolvería a Isaac cuando lo sacrificó en el monte Moriah (Heb. 11:17-19).
Se enfría el amor. Se cansa el ánimo. Perder la esperanza de la venida de Cristo es perder una gran motivación para caminar por fe.
Por eso es tan importante el consejo de nuestro texto de hoy. La paciencia es necesaria. Y la perseverancia también.
Renueva tu esperanza hoy. Toma la decisión de revisar tus creencias cristianas. ¿De verdad crees que el Señor vendrá como lo prometió?
Si es así, espéralo con paciencia, porque «el que ha de venir vendrá y no tardará».
Tomado de: «Siempre Gozosos»
Juan O Perla - 9 de Abril
