«Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león». 2 Timoteo 4:17
Si preguntas a alguien por qué abandonó la iglesia, te dará muchas razones. Una vez le pedí a un ex adventista que me dijera la razón por la cual había abandonado la congregación.
Me dio la respuesta que eschucho con más frecuencia: «Me aleje de la iglesia porque durante mi enfermedad ninguno de mis hermanos me visitó. Me sentí solo, sin que nadie se preocupara por mi problema».
Pocas cosas hieren más y desalientan más a una persona que sentirse abandonada por aquellas personas con quienes contaba que estarían a su lado en los momentos más cruciales de la vida.
En doloroso que las personas amadas no estén con uno cuando más lo necesita.
Quizá sea más fácil recuperarse del problema que tuvo que afrontar que del chasco de sentirse abandonado por aquellos que estaba seguro que nunca le fallarían.
hace algún tiempo leí las palabras del Howard Goodman, escritas en su poema "No me arrepiento".
Son palabras muy alentadoras: «He confiado en muchos amigos que me han fallado y que me han dejado a solas llorando, pero he encontrado suficiente amigos verdaderos, para hacerme seguir confiando.
He bebido la copa de la decepción y el dolor, he pasado muchos días sin una canción, pero he bebido el suficiente néctar de la rosa de la vida para hacerme querer seguir viviendo».
Aunque estos versos contienen pensamientos muy alentadores, es mejor escuchar las palabras del apóstol Pablo, quien vivió en carne propia la amargura de quedarse solo, sin amigos mi compañeros, en la hora de mayor necesidad.
Afrontó solo el juicio a que fue sometido en la corte de Nerón. En esas circunstancias escribió a Timoteo las siguientes palabras:
«En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tamado en cuenta». (2 Tim. 4:16)
¿Dónde puso sus ojos? Él dice: «Pero el Señor estuvo a mi lado»(2 Tim. 4:17)
Puso su Fe y su confianza en su amado Señor, a pesar de su desesperante situación.
La buena nueva para hoy es que puedes contar con la presencia del Señor en tus peores momentos. Aunque todos los demás te fallen, el Señor permanecerá contigo.
Tomado de: «Siempre Gozosos»
Juan O Perla - 18 de Febrero
Juan O Perla - 18 de Febrero
