«La gloria del rey es amar la justicia; tĂș confirmas la rectitud; tĂș ejerces en Jacob la justicia y el derecho». Salmo 99:4
¿EstĂĄs triste porque alguien cometiĂł una injusticia contra ti? Piensa en el consejo bĂblico de hoy.
Vivimos en un mundo de injusticias. A cada rato tĂș te encuentras con situaciones que te hacen sentir impotente.
Los jueces yerran. No tanto por incapacidad, sino por la fragilidad de las leyes humanas.
El que tiene dinero contrata abogados expertos que se aferran a una letra de la misma ley, para burlar la justicia.
Esta conducta de injusticia que permea nuestra cultura, nos hace de alguna forma, también injustos.
¿QuiĂ©n no trata de obtener ventaja de cualquier circunstancia? ¿QuiĂ©n no se ve tentado a burlar, aunque sea levemente, las normas establecidas para la convivencia sana de la sociedad?
El poder hace a las personas mĂĄs injustas todavĂa. Alguien dijo: «Si quieres conocer de verdad a una persona, entrĂ©gale el poder».
Y es verdad, el poder confunde, ofusca la visiĂłn, distorsiona el carĂĄcter, o tal vez crea las condiciones propicias para que la verdadera personalidad se revele.
En el texto de hoy, el Salmista menciona a Dios como poder, justicia y equidad.
Dios es la fuente de la verdadera justicia. Es imposible ejercer justicia sin el temor de Dios. Es inĂștil querer practicar la justicia estando separados de Dios.
Lejos de Dios, el poder hace que la persona sea injusta, abusiva y arbitraria. Cualquier poder que no proviene de Dios es destructivo y subyugador.
El verdadero lĂder no es aquel que ejerce el poder sobre sus liderados, sino aquel que administra el poder para hacerlos felices.
Entonces ellos lo seguirĂĄn voluntariamente. AsĂ fue como JesĂșs conquistĂł el corazĂłn de la humanidad.
El hecho de ser Dios le darĂa el derecho a obligar a todo el mundo a seguirlo, pero Ă©l muriĂł como siervo y con su muerte conquistĂł multitudes.
De un puñado de seguidores, en la hora de su muerte, nacieron millones que hoy lo siguen espontåneamente.
¿Para quĂ© sirve tener el poder en las manos? ¿QuĂ© tipo de lĂder eres tĂș? ¿Hacia dĂłnde vas? ¿QuĂ© pretendes? ¿CuĂĄles son los objetivos de tu vida?
Antes de iniciar tus actividades hoy, dile a Dios en tu corazĂłn: «La gloria del rey es amar la justicia; tĂș confirmas la rectitud; tĂș ejerces en Jacob la justicia y el derecho».
