«Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros, que con un fatuo en su necedad». Proverbios 17: 12
Fue llevado preso por matar con un tiro de escopeta al hijo del vecino. El muchacho estaba jugando y habĂa dejado la pelota caer en el jardĂn del hombre, arruinando sus preciadas orquĂdeas.
Al ser interrogado por la PolicĂa, el asesino declarĂł que estaba harto del desorden. El vecindario quedĂł aturdido.
El versĂculo de hoy habla del peligro que el insensato presenta. SalomĂłn afirma: «Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros».
En las tierras de palestina no habĂa mejor figura para referirse a una situaciĂłn peligrosa. Encontrarse con una osa que hubiese perdido los cachorros serĂa fatal.
El texto de hoy compara al insensato con este animal salvaje. La irracionalidad se posesiona del corazĂłn del insensato en la hora de la rabia.
La cultura, la posición social, la formación académica o la religión son incapaces de hacerlo entrar en razón.
Los corazones impulsivos son vĂctimas de los instintos alimentados por el orgullo herido.
Si eres un hombre sabio no discutas con un tonto. Ceder el paso en el tránsito, callar ante las provocaciones, guardar silencio ante los insultos no es señal de cobardĂa, sino de prudencia.
PerdĂ un colega porque un dĂa se parĂł en medio del tránsito para pedirle explicaciones a alguien que habĂa hecho una maniobra peligrosa. El otro automovilista tomĂł el revĂłlver, disparĂł y huyĂł. El saldo fue una familia triste y desamparada.
NingĂşn tipo de injusticia justifica dialogar con un insensato. El tonto es tonto porque carece del temor de Dios.
¿A quĂ© tipo de entendimiento puedes llegar discutiendo con una persona dominada por la rabia y en cuya vida Dios nada significa?
Dios está siempre listo para protegerte.
La mejor manera de hacerlo no es colocar su mano poderosa para que la bala no te toque, sino dándote prudencia para huir de la «osa privada de sus cachorros» y que no mide consecuencias.
Cualquier dĂa puedes ser vĂctima de la violencia. Transita por los lugares menos peligrosos. Evita las provocaciones, sĂ© humilde y sabio, porque:
«Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros, que con un fatuo en su necedad».
